Queremos energías renovables pero ASÍ NO

La situación de las fotovoltaicas en el territorio

El 6 de mayo de 2021 se publicaron 13 proyectos para la instalación de centrales eléctricas fotovoltaicas. Todos ellos situados en los municipios del SurEste de la Comunidad de Madrid. A esos proyectos iniciales se han seguido añadiendo nuevas plantas, por lo que a día de hoy vamos por 19 proyectos y no sabemos los que quedan por llegar.

Más 5.000 hectáreas de terreno ocupado, a lo que habría que sumar la instalación de las subestaciones eléctricas, y más de 200 km de líneas de alta tensión nuevas.

Todo esto a pocos metros de los núcleos urbanos. Algunos de ellos quedarían totalmente rodeados por campos fotovoltaicos como son el caso de Torres de la Alameda, Pozuelo del Rey, Santorcaz y la urbanización de Monte Acebedo y El Mirador en Nuevo Baztán.

La descarbonización de la economía es una prioridad mundial. Sin embargo, se observa como la transición energética está siendo básicamente tecnológica, con un modelo energético centralizado en grandes plantas de renovables que se ubican principalmente en territorios rurales, resultando devastadores para el paisaje y la biodiversidad y, muchas veces, con un elevado impacto social y económico.

Todo ello amenaza con convertir nuestro territorio en un mosaico de grandes extensiones de mega plantas solares, entrecruzado por una malla de líneas eléctricas. Este cambio drástico en la identidad de nuestro territorio tiene unas consecuencias difíciles de entender en la actualidad, pero podrían comprometer nuestro futuro forma determinante.

Estamos completamente a favor de la producción de energías limpias, pero pensamos que se ha de hacer de una forma ordenada, teniendo en cuenta las características, valores ambientales, el paisaje y la idiosincrasia de los territorios. La magnitud y volumen de los proyectos en el caso del Sureste madrileño es desmedida para un territorio de este tamaño.

Los promotores parecen haberse basado en criterios de rentabilidad,  y se ha dado la espalda a la realidad social, ambiental y cultural, desdeñando de sus estudios a las poblaciones locales.

Además los proyectos se han presentado de forma fragmentada en lo que puede suponer un delito de ley, ya que esta forma de presentación impide valorar adecuadamente el impacto global acumulado, tanto ambiental, como paisajístico y social.

La ubicación de las plantas autorizadas debería ser estratégica, con una minimización de los daños, respetando el paisaje del sureste madrileño y su biodiversidad. Correspondería a un ente supramunicipal tener una visión global sobre los territorios afectados, para así poder evaluar el impacto acumulado de las mismas. También se debería limitar el porcentaje de superficie municipal que pudiera verse afectada por estas ocupaciones industriales.

En cualquier caso, se debe limitar el número de proyectos que puede soportar un territorio, ya que la situación actual proyectada supone el sacrificio de este territorio rural madrileño.

Además, hay otras alternativas posibles para la generación de energía que no se están desarrollando suficientemente, como la eficiencia energética, el ahorro de energía, el fomento del autoconsumo, las comunidades energéticas, el uso de techos en zonas industriales o de zonas degradadas, etc… Este modelo descentralizado supone un mayor retorno a las poblaciones, tanto desde el punto de vista energético como económico y favorece una mejor gobernanza de la energía, así como una menor necesidad de infraestructuras y de tendidos para desplazar la energía.

En consecuencia, solicitamos a la Comunidad de Madrid y al Ministerio para la Transición Ecológica que actúen, para tener en cuenta el impacto acumulado de todos estos parques y ponga orden en este complejo proceso. 

En este contexto surge la plataforma ‘SurEste Fotovoltaicas, ASÍ NO’, como agrupación ciudadana que nace con el apoyo inicial de vecinos y organizaciones del territorio, unidos para informar a los ciudadanos y proponer una transición energética justa, que incluya la defensa del territorio y de la biodiversidad en el centro.

Estos meses de verano la Comunidad de Madrid debe decidir sobre los primeros proyectos presentados y es importante que se conozca la posición ciudadana sobre unas actuaciones que van a condicionar de forma drástica el lugar donde vivimos.

Aquí puedes ver los proyectos presentados hasta final de junio.

Si quieres estar informado o colaborar consulta esta web el canal de telegram SurEste Fotovoltaicas, ASÍ NO y el canal de Facebook que se creará próximamente.

Mapa de los proyectos en el sureste

En la sección de recursos podéis ver un mapa de los proyectos presentados hasta junio y un informe donde se muestran fotos de la afección a distintos municipio.

Estos son algunos:

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La situación en España

En construcción.
Remitimos al lector a la plataforma Aliente

Alternativas

En construcción.
Remitimos al lector a este artículo:
Otra transicion-ecologica es posible

¿Cómo pueden afectarte los polígonos solares?

Muchos de los proyectos presentados se encuentran a escasos metros de las viviendas. Algunos ejemplos son:

Torres de la Alameda – ( Calle Alberca )  277 mts

Pozuelo del Rey – ( Calle Castaño ) – 332 mts

Villalbilla – ( Calle Alfonso X el Sabio ) – 216 mts

Nuevo Baztán – ( Avenida Central ) – 300 mts

Santorcaz – ( Camino del Baztán ) – 334 mts

Campo Real – ( Calle Morata ) – 219 mts


¿Qué consecuencias tiene para los vecinos la extrema proximidad de las macro plantas fotovoltaicas a sus viviendas?

  • Pérdida de  nuestros paisajes y zonas de ocio y esparcimiento. Tenemos la suerte de vivir en pequeños municipios rodeados de naturaleza. Con su instalación muchos de esos caminos por los que disfrutamos estarían vallados a los dos lados y las únicas vistas que tendríamos serían paneles solares y líneas de alta tensión. 
  • Muchos vecinos estarían sometidos a los campos electromagnéticos producidos por las líneas de alta tensión que se construyan para el transporte de la energía. Entre las posibles consecuencias para la salud estarían las migrañas, astenia, mareos, temblores, problemas reproductivos, malformaciones en fetos e incluso desarrollo de tumores.
  • Devaluación de nuestras casas, ya que pasarán de tener el valor añadido de estar en entornos naturales y rurales, al pasar a estar rodeados de polígonos fotovoltaicos.
  • Molestias durante toda la etapa de construcción, que en el propio informe de evaluación del proyecto se estima que el ruido puede llegar a 80 – 90 dB, que es el equivalente al pasar de un tren constante por las puertas de nuestras casas.
  • Pérdida de calidad de vida debido al impacto visual que se tendrá debido a la extrema cercanía de las plantas a las casas de los vecinos y los bordes de nuestras carreteras.  

¿Por qué todos los proyectos concentrados en el SurEste?

Puesto que todos consumimos energía, ¿por qué no se reparte la carga de los campos fotovoltaicos entre todos los municipios acorde al consumo eléctrico de cada uno de ellos?

De esta forma, podríamos reducir el tamaño de los campos fotovoltaicos, nos ahorraríamos todas las pérdidas energéticas que se producen en el transporte de la energía, el impacto no sería tan drástico para un único territorio y se evitarían nuevo tendidos eléctricos de alta tensión.

¿Por qué los macro parques fotovoltaicos son menos eficientes energéticamente que los pequeños huertos solares o la instalación de placas para autoconsumo en las viviendas, naves industriales…?

Las grandes instalaciones, al producir enormes cantidades de energía, deben llevarla a otros puntos de consumo alejados. Además, deben usar transformadores que eleven la energía producida a alta tensión y líneas de transporte, y luego transformarlas a tensiones menores, lo que ocasiona pérdidas en transporte y transformación.

Impacto visual

¿Te gusta el entorno que nos rodea?  En primavera los campos de amapolas, en verano los trigales dorados, los olivares, los almendros en flor en febrero, conducir por las carreteras que comunican nuestros municipios viendo conejos, perdices… 

Si los planes de convertir nuestra comarca en una gran central eléctrica se llevan a cabo, todo esto cambiará. Lo único que veremos serán paneles solares, líneas de alta tensión, vallas a ambos lados de caminos y carreteras, y zonas de monte, con un importante valor ecológico totalmente cercadas.

Pérdida de oportunidades de negocio y destrucción de empleo

La instalación de huertos solares a pequeña escala y para autoconsumo es una fuente de empleo para Pymes y autónomos de la zona para la instalación y posterior mantenimiento. Sin embargo, las centrales eléctricas fotovoltaicas gestionadas por empresas grandes, subcontratarán los trabajos parciales a otras empresas, apretándoles mucho en precios y plazos para obtener beneficios y, además, con la utilización de mano de obra local para el mantenimiento muy limitada.

Las plantas fotovoltaicas de menos de 10 MW son las que más trabajo producen tanto durante la fase de construcción como de operatividad y mantenimiento. A este respecto la Asociación Nacional de Productores Fotovoltaicos (ANPIER) cree esencial considerar la dimensión óptima de las instalaciones fotovoltaicas en cuanto a generación de empleo y beneficios para las economías locales. Por ejemplo, la instalación de los 20 GW previstos por el PNIEC mediante parques de menos de 5MW, generaría 820.000 empleos en los dos años de construcción y 20.800 empleos fijos en operación y mantenimiento en los 30 años de vida útil de las instalaciones. En cambio, las plantas fotovoltaicas a gran escala que se están implantando actualmente generarán unos 120.000 puestos de trabajo en la construcción, empleo coyuntural durante dos años, y 2.600 puestos de trabajo fijos en la operación y el mantenimiento.

A este aspecto hay que sumar la pérdida de empleos agrícolas por la utilización de terrenos antes de cultivos para instalar las plantas fotovoltaicas, además de las pérdidas de oportunidad de negocio como el turismo rural.

El crecimiento descontrolado de plantas fotovoltaicas supone, de facto, la pérdida de suelo agrícola y de actividades económicas que producen riqueza a nivel local. Las consecuencias sociales y económicas de la instalación masiva de grandes plantas son, entre otras: la dificultad de arrendamientos o transmisiones de parcelas agrícolas para su cultivo, la dificultad de incorporación de jóvenes agricultores por el motivo anterior, el incremento de los precios de las tierras agrícolas, la destrucción del paisaje y las posibilidades de un turismo sostenible asociado a la actividad agraria.

Por otro lado, quienes perciban rentas por el arrendamiento de parcelas para generación de energía solar, no van a trabajar la tierra ni tienen por qué vivir en el territorio y los vecinos que no alquilen sus tierras se verán rodeados por grandes extensiones de placas, viendo reducida su calidad de vida y provocando el éxodo hacia otros lugares.

El modelo actual de gestión de los polígonos industriales de generación de energía fotovoltaica ¿tiene riesgos para los propietarios de las parcelas afectadas?

El actual modelo se basa en que las empresas promotoras de los macroparques buscan conseguir de los propietarios de las parcelas agrícolas un compromiso de arrendamiento a largo plazo: 20 a 25 años – renovables a criterio del promotor, no del propietario – un compromiso de venta, a precios muy por encima del mercado. Pero todo ello solo se materializa si se instala el parque. En los contratos hay un plazo para ello, pero también motivos por el cual este plazo puede alargarse indefinidamente.

Mientras tanto, el propietario pierde el control de sus parcelas: no puede arrendarlas, no puede venderlas, no puede donarlas, etc. y todo ello por un periodo indeterminado de tiempo.

El único beneficiado de este modelo es el promotor, que de partida no tiene nada y con un compromiso futuro, se hace prácticamente con la propiedad de las parcelas.

¿Y cómo afecta a los agricultores que cultivan estas parcelas?

La incertidumbre sobre la futura disponibilidad de las parcelas que forman parte de su explotación limita la capacidad de inversión, los planes de mejora de la tierra, la rotación de cultivos y otras decisiones cruciales para la gestión de una explotación agrícola.

Además, se han evidenciado cambios microclimáticos locales en los entornos de las grandes plantas fotovoltaicas, debido a la pérdida de capacidad termorreguladora del suelo. Por ejemplo, ya se observa que los periodos de heladas se prolongan por más tiempo en la zona, lo que puede afectar a las zonas agrícolas y a los habitantes de la zona.

¿Afecta de algún modo al autoconsumo y posibles comunidades energéticas?

Las líneas de alta tensión y subestaciones eléctricas tienen un tope de potencia que pueden gestionar. Los grandes proyectos previstos en la zona pueden saturar estos nodos, haciendo inviable futuras nuevas instalaciones de producción de energía, por ejemplo, autoconsumo en los hogares o en polígonos industriales, comunidades energéticas, etc..

Por tanto, cabe esperar que los macro proyectos previstos en la zona limiten la capacidad de nuestros municipios de poder optar a formas de producción de energía locales y apostar por la sostenibilidad.

¿Qué puedes hacer tu?

Si no quieres esta realidad para tu territorio, hay muchas cosas que puedes hacer:

  • Infórmate y cuéntaselo a tus amigos y vecinos
  • Difunde en redes sociales
  • Pon carteles en tu casa
  • Participa con la plataforma SurEste Fotovoltaicas, ASÍ NO!
  • Realiza cualquier acción que creas oportuna…..

 

Es importante que las administraciones VEAN que la gran mayoría de los ciudadanos NO queremos que se hagan las cosas ASÍ.

El paisaje y el futuro de un territorio lo deben decidir ciudadanos y administraciones, no empresas privadas.

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